ACTO MILITANTE MARGARITA GOBERNADORA
El Martes 24 a las 18 horas en JUNTA CENTRAL de la UCR LA PLATA Calle 48 entre 5 y 6
El Radicalismo ha representado siempre la institucionalidad democrática para asegurar el ejercicio de los derechos ciudadanos. Así fue forjando su propia identidad, en el debate de las ideas y el mantenimiento de reglas, respetuoso del disenso y defensor de las reivindicaciones populares, que ganó elecciones, ejerció el poder y también le tocó perder y sufrir persecuciones. Pero nunca, en ninguna situación, fue claudicante en sus ideas ni en las formas democráticas de su funcionamiento interno.
En muchas etapas de languidecimiento del Partido, el Radicalismo de la Provincia de Buenos Aires, con su fortísima territorialidad, mantuvo una posición señera y de sostén, y encendida la llama de lucha hacia el progreso. Lo hizo de manera clara y principista en 1897 frente a la política de coalición iniciada por el Comité Nacional; y fue gracias a esas actitudes que conquistamos el gobierno con Hipólito Yrigoyen y que formamos parte de la historia y la cultura de la Argentina.
Lamentablemente, en los últimos años, se ha ido perdiendo la coherencia y ejemplaridad en los comportamientos, guiados más por la conveniencia y el sectarismo que por el compromiso de honrar la historia, desandando años de vida democrática, escandalizando con prácticas viciadas de fraude y autoritarismo, como quedó demostrado en la última Convención realizada en la ciudad de Las Flores. Sin debate, sin convocatoria a los radicales que tienen representación y legitimidad territorial, sin mecanismos internos justos y transparentes para tomar decisiones, los responsables de esta situación produjeron el vaciamiento institucional de nuestro partido. Frente a esta situación, sin embargo, el radicalismo sigue vivo en muchas personas, como lo demuestran los triunfos en distintos lugares del país, porque lo que está en agonía no son las ideas del partido sino su cúpula dirigencial.
Un Partido democrático es el que tiene reglas, el que debate, el que forma a sus cuadros militantes, el que consulta a la sociedad y se prepara para el gobierno, el que construye su poder disciplinador en la autoridad política y moral de sus conductores, el que busca la conquista del poder sin asociarse con quienes lo tienen.
Queremos volver a ser un partido relevante para la sociedad y que también tenga la voluntad de construir en la Provincia una nueva alternativa política mediante la unión de aquellos con quienes compartimos raíces y la visión del futuro que queremos construir.
No nos vamos del Radicalismo, no abandonamos el Partido al que pertenecemos. Rompemos con una estructura formal, ilegítima, vacía de contenido que ya no representa ni las ideas ni los principios, ni a los radicales de la Provincia de Buenos Aires.
Somos el Radicalismo que se sostiene en su historia y su doctrina, que honra el espíritu principista de sus grandes luchadores y no hace concesiones en la búsqueda de espacios.
Por eso hemos tomado la decisión de oponernos al vacío ideológico que nos ofrecen quienes se comprometen con una coalición oportunista junto al peronismo que gobernó la Provincia los últimos años, y también a la salida mezquina del aislamiento, renunciando a instalar una alternativa que devuelva a los bonaerenses la esperanza del cambio que reclama.
Promoveremos la conformación de un Frente Progresista con eje en el Radicalismo, que defienda la autonomía de la Provincia y de los Municipios y una justa distribución de los recursos federales, que asegure el derecho a la educación, a la salud, al trabajo, a la vivienda, a un ambiente sano, a la seguridad y a la justicia, a través de una gestión participativa, eficiente y transparente que propugne los más altos valores humanos y morales en un proyecto colectivo y solidario de integración e inclusión.
Como dijo Moisés Lebensohn,” es una gran tarea para un gran partido”.
SOMOS EL RADICALISMO, con vocación de servir a los principios y defender las convicciones, y desde nuestra identidad vamos a participar en las próximas elecciones del 28 de octubre, para representar al pueblo de la Provincia de Buenos Aires en la construcción de un futuro con justicia y dignidad.